El caso de Brisa de Angulo Lozada, víctima de violación por su familiar Eduardo Gutiérrez de Angulo fue noticia mundial la semana pasada aunque para muchos haya pasado desapercibida. La joven colombiana residente en Bolivia fue víctima de violación reiteradas veces por parte de su primo en el año 2002. Realizó la denuncia contra su agresor y el caso fue llevado a juicio aunque, según las crónicas de los diarios bolivianos como El Potosí, hubo “bastantes errores” por parte de los jueces. Luego se llegó a la Corte Constitucional y repitieron el juicio. “Allí ya hubo bastantes violaciones de derechos humanos, por lo que llegó por segunda vez al Tribunal Constitucional y reinician el juicio”, manifestó. “En el tercer juicio el agresor se escapa, hasta el día de hoy es un fugitivo de la justicia y se sigue esperando que Bolivia haga la extradición para continuar el tercer juicio. (…) Lo más triste de todo es que el Gobierno de Bolivia pidió a la Corte Interamericana hacer un examen para ver si yo tenía el perfil de víctima y él de agresor para este juicio”, relató De Angulo en entrevista con el programa Contacto Bolivia.
La historia de la “Ley Olimpia”Así, pasó el tiempo hasta que la semana pasada Brisa acudió a pedir justicia a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y todo el mundo oyó su reclamo. Se publicaron notas de ella en diversos medios del mundo en el que relataba todo el camino recorrido hasta esa audiencia pública. Detalles de la denuncia
Brisa debió repasar su calvario y explicó que ni siquiera sabía que era un crimen y que estaba “sobrepasada de miedo” por su agresor. “No sabía que lo que me estaba pasando era un crimen. Tenía esta noción falsa de que una violación se produce en manos de un extraño en un callejón oscuro. Nunca habíamos escuchado de crímenes de violación incestuosa. Mi agresor, como muchos otros agresores, era muy bueno para mantener el silencio de la víctima. Él era un adulto en mi familia, él era el que debía guiarme, protegerme, se supone que yo debía ver el mundo a través de sus ojos, así que nunca pensé que lo que me hacía, pese a que lo odiaba, era un crimen. Además me llenó de miedo. Aunque no usaba violencia física durante las violaciones, la usaba en otros momentos. Me golpeaba, me tiraba al piso y me pateaba, torturaba a mis animales. Yo sabía de lo que era capaz de hacer si no hacía lo que quería”.
'Ley Brisa': de qué trata el proyecto que beneficia a los hijos de víctimas de femicidiosComo muchas víctimas, Brisa pasó de ser una joven activa, involucrada en deportes y música a encerrarse, auto mutilarse y desarrollar bulimia. Intentó suicidarse dos veces y fue llevada a expertos médicos en Estados Unidos quienes descubrieron lo que estaba sucediendo, relató el medio Página Siete de Bolivia.
Brisa contó con el apoyo de sus padres pero no así el resto de la familia. “Mis tíos, abuelos, primos, me dieron la espalda. Siguieron diciendo cosas horribles, como que soy una mentirosa”, aseguró al diario El País de España. La desconfianza en la familia hace que muchas veces las víctimas sientan que no serán escuchadas mientras que el 70% de las violaciones a menores sucede dentro del seno familiar según la ONG Equality Now.
El camino en la Justicia boliviana también fue duro tampoco le creyó. Brisa recordó burlas por parte de quienes le realizaron el examen forense, que la fiscal la culpó por la violación y el juez redujo la acusación de violación a estupro. “Me trataron siempre de la misma forma, como mentirosa, diciendo que hice lo posible por seducirlo. Culpan a las niñas y a las adolescentes de haber hecho algo para ser merecedoras de esa violencia”, denunció.
Las audiencias en la CIDH del caso conocido como “Brisa De Angulo Losada contra Bolivia” se llevaron adelante con la presencia de un representante del gobierno de Bolivia y la Corte llamó la atención a Bolivia por exigir estudios que confirmen que ella fue víctima de abuso sexual.
Olimpia Coral Melo: “ojalá fuéramos feministas sin que nos haya tenido que pasar algo malo”“Queremos que las violaciones se basen en la falta de consentimiento y no en el uso de la fuerza porque deja por fuera situaciones coercitivas donde el uso de la fuerza no está presente, como en las relaciones incestuosas, de abuso de poder o cuando la víctima está bajo el efecto de sustancias”, explicó la abogada de Brisa, Bárbara Jiménez, de la ONG Equality Now a El País. “En su caso hubo intimidación, le decía que si le contaba a su padre, se iba a sentir abochornado y que le iba a hacer lo mismo a sus hermanas”. Dijo y explicó que otro de los objetivos es lograr que los abusos sexuales no prescriban.
Luego de la audiencia pública que puede escucharse en la cuenta oficial de Twitter de Corte Interamericana de Derechos Humanos, @CorteIDH, las partes deberán presentar sus argumentos por escrito hasta el 2 de mayo y esperar de cinco a seis meses para escuchar una resolución y sentencia.
“Amiga, ya llegu锓Mi gran sueño con esta demanda es lograr que una serie de reformas judiciales que venimos trabajando hace casi una década puedan enriquecer a los diferentes sistemas judiciales en la región, no solamente a Bolivia sino también a los otros países. Esto permitiría que gran cantidad de niñas y niños que están siendo víctimas de violencia sexual se sientan con más confianza para romper los silencios, denunciar, y buscar el camino de acceso a la justicia”, dijo Brisa de Angulo en una entrevista con Página 12, donde analizó “la cultura del incesto” y los mitos y estereotipos de género que la sustentan. “No quiero un centavo de Bolivia, quiero un cambio”, dijo la joven antes de ingresar a la audiencia con la CIDH. Y nosotros, también.